El Círculo Dulce de la Tradición: La Rosca de Reyes en el Mundo

january, 2026

Por el Chef Fernando Stovell

Cada enero, cuando el mundo comienza a bajar el ritmo después de las fiestas, México mantiene viva la llama un poco más — con una corona de pan, fruta y risas: la Rosca de Reyes.

Es el último acto de la temporada navideña, celebrado el 6 de enero, cuando familias y amigos se reúnen alrededor de la mesa para el Día de Reyes. El aire aún huele a pino y canela; la casa conserva ese calor familiar. Es el sabor del reencuentro antes de que regrese la rutina.

Image Stovell`s Blog

1. Un Viaje a Través del Tiempo

La Rosca de Reyes ha viajado un largo camino antes de llegar a nuestras mesas. Su historia comienza en la antigua Europa, donde se celebraba la Epifanía, el día en que los tres Reyes Magos visitaron al Niño Jesús.

En Francia, nació la Galette des Rois: una tarta dorada de hojaldre rellena de frangipane, con una pequeña figura escondida. Quien la encontraba se convertía en "rey" o "reina" por un día. En España, la tradición tomó forma de Roscón de Reyes, un pan en forma de anillo adornado con frutas confitadas y nata, símbolo de los tesoros de los Magos.

Cuando la costumbre cruzó el Atlántico, México la adoptó y la transformó. Aquí, la Rosca se volvió más colorida, más generosa y, sobre todo, más festiva. Se cubre con joyas de higo, acitrón y frutas cristalizadas que brillan como promesas. Dentro se esconde el pequeño muñeco del Niño Dios, símbolo de fe y protección.


Image Stovell`s Blog

2. El Juego del Destino — y de la Risa

Hay algo profundamente humano — y deliciosamente divertido — en ver a todos cortando la Rosca. El ambiente se llena de nervios y risas: ¿A quién le tocará el muñeco?

Algunos cortan con cuidado, otros con valentía, y siempre hay quien finge que elige su rebanada "al azar". Luego, el inevitable momento: el sonido del tenedor golpeando el plato, una risa nerviosa, y el aplauso general. La tradición dicta que quien encuentre al Niño debe invitar los tamales y el atole el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Así, lo que podría ser el final de las fiestas se convierte en otra excusa para reunirse, cocinar y compartir. Esa es la magia de México: transformar la obligación en celebración, y la comida en unión.


Image Stovell`s Blog

3. La Rosca de Tizimín: Un Festín de Comunidad

Una de las historias más bellas de esta tradición ocurre en Tizimín, Yucatán, un pueblo conocido por su devoción a los Reyes Magos. Cada enero, la plaza se llena de música, luces y el aroma del pan recién horneado, mientras los panaderos locales y las familias preparan la famosa Gran Rosca de los Reyes.

La rosca llega a medir más de cien metros, serpenteando por la plaza como un lazo dorado. No es una competencia por fama ni por récords, sino una fiesta de comunidad. Todos participan: panaderos, campesinos, estudiantes y vecinos que llegan con charolas de frutas confitadas y anécdotas que han pasado de generación en generación.

En otras regiones, como Saltillo, Coahuila, o en la Ciudad de México, se organizan concursos para elaborar la Rosca más grande o más creativa. Algunas llevan rellenos de nata, cajeta o chocolate; otras, frutas locales como guayaba o piña. Pero más allá de la forma o el sabor, lo que importa es el espíritu colectivo: el orgullo de hacer algo juntos, de celebrar la abundancia compartida.


Image Stovell`s Blog

4. Símbolos de Luz y Renovación

Más allá de su dulzura, la Rosca encierra significados profundos. Su forma circular representa la eternidad, el ciclo sin principio ni fin del amor y la familia. Las frutas simbolizan las joyas de los Reyes Magos, y el Niño escondido recuerda la divinidad protegida entre nosotros.

Incluso el acto de cortar y compartir el pan es un gesto de humildad, de generosidad, de alegría compartida.

En los pueblos, el Día de Reyes coincide con las bendiciones de semillas y animales, marcando el inicio del ciclo agrícola. En las ciudades, las panaderías se llenan de roscas gigantes, doradas, que parecen competir con el sol. Cada pedazo une historia europea con corazón mexicano: una mezcla de tradición, fe y calidez que solo aquí cobra un sentido tan humano.


Image Stovell`s Blog

5. Roscas del Mundo

Es fascinante ver cómo una misma idea florece en distintos lugares. En Francia, la Galette des Rois se acompaña de coronas de papel. En España, el Roscón llena los escaparates con nata y frutas. En Portugal, el Bolo Rei lleva nueces y vino de Oporto. Y en Luisiana, el King Cake anuncia el Carnaval, cubierto de azúcar morado, verde y dorado.

Pero solo en México la historia continúa después del 6 de enero. Aquí no decimos "hasta pronto": decimos nos vemos en los tamales. La Rosca no cierra el ciclo; lo prolonga con alegría.


Image Stovell`s Blog

6. El Encanto de la Continuidad

Cada año, al ver a mis amigos y familia cortar la Rosca, recuerdo que las tradiciones perduran no porque sean perfectas, sino porque se comparten. La misma risa, el mismo corte, la misma promesa de volver a vernos el 2 de febrero: ese es el verdadero milagro de la temporada.

No se trata de encontrar al muñeco. Se trata de encontrar un motivo para reunirnos de nuevo.

Así que este enero, estés donde estés — en Ciudad de México, París o Londres — corta una rebanada de Rosca, saborea su historia, su fe y su alegría.

Porque la Rosca de Reyes no es solo pan: es un símbolo de continuidad, de esperanza, de comunidad. Nos recuerda que la vida, como una buena masa, siempre vuelve a levantarse.

Image Stovell`s Blog

Feliz Día de Reyes — y a quien le salga el Niño, nos vemos en febrero para los tamales. 😉

Y ya falta poco para la reapertura de Stovell's Mexico City — me encantará recibirlos muy pronto. Estén atentos.

Ver siguiente post →